viernes, 7 de enero de 2011

JUAN BAUTISTA AGUIRRE




Nació en Daule (Ecuador) el 11 de abril de 1725 fue escritor y poeta de la América colonial. Es considerado como uno de los precursores de la poesía hispanoamericana y ecuatoriana.
Este escritor brilló en la época colonial y es representante de la lirica jesuítica quiteña.
Como escritor religioso cultivó la oratoria sagrada, y como poeta escribió gran número de versos que responden a una amplia temática que va desde los poemas religiosos y morales a los de tipo amoroso, a menudo mitológicos. Su poesía se encuentra muy anclada en la corriente gongorina.
Se puede decir que su inspiración poética fue desde su juventud, su imaginación y su fantasía enfática y elegante se dan con la predicación, y lo que podría decirse de su oratoria es que muestra una oración fúnebre.
Este periodo es privilegiado el motivo religioso como centro de debate intelectual y eso hace que se produzca una escritura mística, ya que el criollismo se plasmo en la literatura con el tema de paisaje americano, mientras que la poesía de    Juan Bautista Aguirre este en la cima de la lirica barroca americana, este proceso hace que se constituya un hito decisivo en el proceso. De un culteranismo moderado hasta incidir en lo burlesco y lo satírico, también su poesía incluye composiciones de tono épico y filosófico.
Hernán Rodríguez Castello en su libro Letras de la Audiencia de Quito cita al padre Juan Bautista Aguirre y señala que “culmina la lirica del periodo jesuítico quiteño y que en el remata “traditio” de lirica culterana que nació y cobro fuerza en las aulas jesuitas de San Luis.
En lo formal aquella “traditio” fue una gesta: la de un culteranismo que se libero de linderos pacatos o utilitarios, y se dio al gozo de la forma. Acaso sin saberlo, desataron de la sujeción al sistema una alta parcela para la imaginación, la sensibilidad y la inteligencia. Y en esa gesta Aguirre es la culminación. Nunca el manejo del instrumental culterano, de maraca gongorista, fue tan complejo y tan exacto, tan sostenido y tan brillante, como en él. Y en una hora de victoria…, logra la síntesis a la que podía aspirar el barroco: de lo lúdico con lo grave, de lo estetizante con lo conceptual, de lo libre con lo medido, y hasta de lo culterano con lo clásico. De Dionisos y Apolo. De Eros y Tánatos”.
Se podría decir que como escritor religioso cultivó la oratoria sagrada, y como poeta escribió gran número de versos que responden a una amplia temática, que va desde los poemas religiosos y morales a los de tipo amoroso, a menudo mitológicos; estilísticamente, su poesía se encuentra muy anclada en la corriente gongorina y es considerada el mayor exponente de la lírica barroca americana.
La obra poética de Aguirre, como tantas otras de la época, tiene una curiosa trayectoria, olvidada por un siglo, de su autoría son, por ejemplo, títulos como “Breve diseño de las ciudades de Guayaquil y Quito”, “A una dama imaginaria”, “A unos ojos hermosos” y “Carta a Lizardo”, sólo son algunos de los textos que le permitieron ser reconocido a través del tiempo como uno de los mayores exponentes de la literatura ecuatoriana.
Muere El 15 de junio de 1786, en Tívoli.
                                                               Publicado por:
Kerly López

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